DISCRIMINACIÓN LINGÜÍSTICA EN LA PROVINCIA DE ZAMORA.
DISCRIMINACIÓN LINGÜÍSTICA EN LA PROVINCIA DE ZAMORA.
La provincia de Zamora,
está formada por 3 entidades sociolingüistas, muy estudiadas filólogos desde
antes del siglo XX.
La primera, la zona
gallego-falante, situada entre as portelas del Padornelo y A Canda.
La segunda, la zona de
lengua asturleonesa, situada en las comarcas fundamentalmente de Sanabria,
Aliste, Los valles de Benavente y Sayago.
La tercera, la zona
castellano hablante, con más o menos conservadurismo de vocabulario y gramatica
asturleonesa.
Pero, evidentemente, el
asturleonés no se limita a la provincia de Zamora. De hecho tiene una
distribución geográfica bastante amplia. Se habla asturleonés desde la costa
asturiana hasta, según muchos autores como Menéndez Pidal, hasta Extremadura.
Dentro de él se distinguen tres modalidades diferentes: el asturleonés
occidental, el central y el oriental.
En la provincia de
Zamora lo que tenemos son hablas pertenecientes básicamente al asturleonés
occidental, que es de las tres, la modalidad con más elementos en común con el
gallego-portugués puesto que "linda" con él, de ahí la confusión de
mucha gente y la falsa creencia de que en Aliste o Sanabria lo que se habla es
una especie de "medio gallego" (cierto es que en Sanabria sí que se
habla gallego, pero en su extremo occidental, entre las portillas de Padornelo
y A Canda, aunque, como veremos más adelante, leonés y gallego tiene infinidad
de rasgos que los distinguen. Por tanto las hablas comarcales (“alistano”,
“sanabrés”, etc) tienen algunos elementos que las diferencian entre sí, cierto;
pero tiene más lo que lo unen y que las hacen formar parte de un sistema
lingüístico más amplio: “el asturleonés”.
Soy consciente de que
hablar de la existencia de unas lenguas autóctonas en nuestra provincia,
distintas al castellano, puede resultar chocante para muchos zamoranos. Algunos
incluso pueden pensar que se trata de una burda imitación de la situación que
se vive en otras regiones de España en las que sus antiguas hablas hoy son
lenguas oficiales, y lo que es más importante, lenguas vivas. Pero nada más
lejos de la realidad, no se trata de una lucha por tener "más
identidad", ni tampoco de una "invención" de hechos ajenos a
nuestra tierra. Todo lo contrario, es una reivindicación de algo que es
nuestro, que durante mucho tiempo parecía estar oculto, algo que nos pertenece,
y que queremos conservar. Desgraciadamente, en muchos casos debemos usar el
verbo "recuperar" en lugar de "conservar", pues es cierto
que parte de ese rico patrimonio se está perdiendo a marchas forzadas, o
incluso se ha perdido ya.
¿POR QUÉ NO SE CONSERVA
ESTE PATRIMONIO?
Si hoy gran parte de la
población zamorana desconoce la verdadera situación lingüística de su
provincia, no es porque no se haya demostrado científicamente la existencia de
estas dos modalidades lingüísticas diferentes del castellano, el problema surge
a raíz de que hasta hoy nadie se ha preocupado de conservar ni divulgar este
enorme legado cultural. Debido a ello, hoy la mayoría de la población zamorana
es monolingüe de castellano, frente a la situación de principios del siglo XX
donde la mayor parte de la población de estas comarcas usaba habitualmente las
hablas leonesas para comunicarse (en el caso de la Alta Sanabria, el gallego).
El castellano fue sustituyendo al asturleonés, en lugar de convivir con él, y
por ello la mayor parte del vocabulario autóctono ha caído en desuso y la poca
gente de nuestros pueblos que utiliza las hablas tradicionales las mezcla con
el castellano. Y no sólo por el hecho de que esa gente no haya estudiado su
lengua vernácula en la escuela, sino también porque estas personas que usaban
su lengua materna han tenido que desecharla al considerarla como una habla vulgar
propia de gente sin cultura. El que los zamoranos se hayan avergonzado durante
siglos de su forma de hablar hace que el problema se agrave aún más y fomenta
la idea de que en tal o en cual sitio "hablan mal" o "medio
gallego", simplemente porque su forma de hablar no se ajusta a la norma
castellana. Todo ello nos lleva a la situación actual, en la que la mayoría de
la gente joven de nuestra provincia y ciudad desconoce palabras como “llobu”,
“ñal”, “meluca”, “burrayo”, “palomba”, “pechar”, etc que antaño eran tan
habituales en muchos de nuestros pueblos.
EL ESTUDIO DEL
ASTURLEONÉS.
En el siglo XIX,
investigadores venidos de fuera como Morel Fatio, Gessner o Hanssen, se
acercarían con interés al sistema lingüístico de las zonas que en otro tiempo
constituían el Reino de León. Algunos otros como Erik Staff, de la Universidad
de Uppsala, investigarían a través de la documentación su situación medieval, y
otros como el portugués Leite de Vasconcellos, llegaría a descubrir la
pervivencia de uno de sus dialectos más meridionales nada más y nada menos que
en las tierras portuguesas de Miranda del Douro donde, por cierto, el mirandés
hoy tiene un reconocimiento oficial.
Sin embargo no sería
hasta Menéndez Pidal, cuando la ciencia aplicaría de un modo definitivo una visión
de conjunto a diasistema asturleonés. El conocido investigador, descubridor del
"Cantar del Mio Cid" y autor de innumerables trabajos de historia y
filología, publicaría en 1907 un extenso artículo en el que aportaba una visión
de conjunto sobre las hablas del antiguo Reino de León, y en el que consagraba
una expresión de origen erudito para referirse a la lengua autóctona de este
territorio: "el dialecto leonés".
El trabajo de Menéndez
Pidal despertó el interés de multitud de filólogos, etnógrafos, historiadores y
eruditos locales que se lanzaron a la descripción de las hablas de cada
comarca. En ocasiones, tal carrera llevaba a la búsqueda en cada lugar de
aquello que no estuviera recogido en ningún otro trabajo ni vocabulario, lo que
contribuyó a alimentar una idea de excesiva heterogeneidad dialectal que no se
ajusta exactamente a la realidad.
Los trabajos de Fritz
Krüger sobre Sanabria, lingüísticos y etnográficos, "El habla de Babia y
Laciana" de Guzmán Álvarez, "Aspectos del bable occidental" de Rodríguez-Castellano,
"El habla de la Tierra de Aliste" de Jose Mª Baz o los trabajos de
Concepción Casado sobre Cabreira, son algunos de los muchos estudios que se han
realizado a lo largo y ancho del ámbito lingüístico asturleonés.
Esto se aporta en la parte
lingüistica, pero en la cultura existen otros aspectos a tener en cuenta, y que
demuestra que la PROVINCIA DE ZAMORA TIENE UNA LENGUA Y UNA CULTURA PROPIA,
aunque desgraciadamente no salga en los grandes medios de comunicación, pues
somos una provincia marginal, despoblada y alejada de las grandes metrópolis.
Ni sus habitantes luchan con fuerza con la pervivencia de nuestro patrimonio,
pues como en otras partes de la península y del mundo, los centros de poder
expanden su cultura e ideología, y ACULTURIZAN, convencen y reprimen social y
educativamente a la población.
Promueven a través de la
administración educativa y cultural la minusvaloración, y fomentan la pérdida
de valores por lo tradicional de su cultura.
El tratamiento que tiene
los medios de comunicación con la cuestión lingüística es reflejo de la
política institucional que tiene con nuestro patrimonio lingüístico.
Refleja claramente el
pensamiento y la forma de actuar que tienen los políticos oficiales, sus
partidos institucionalizados instalados en las instituciones de la
administración del Estado, la Junta de Castilla y León y la Administración
local.
Todo esto se refleja en
la forma de tratar o no tratar el tema, generalmente no quieren ver los
planteamientos ni las actividades que se realizan, para ellos este tema ni la
gente que lo mueve, interesa ni por cuestiones culturales ni por cuestiones
políticas.
Porque al fin y al cabo,
no hay una demanda social masiva para esta cuestión, y los que tienen el poder
institucional tampoco hablan de él, lo quieren ignorar o despreciar
ignorándolo.
Cuando por cualquier
cuestión, o porque tienen un hueco en alguna página, que no saben con que
rellenar o no tienen nada con que rellenar el tiempo, contactan de entre los
que los que tienen en su base de datos y piden perentoriamente, con prisa,
exigiendo un momento, día, y hora y/o sitio que más le interese para realizar
un artículo.
En ella, casi siempre
cae en los tópicos que los poderes suelen usar para convencer a los ciudadanos
de que su habla tradicional es un elemento curioso, acabado, grotesco y escaso
de interés. O que en la provincia de Zamora se habla medio gallego cruzado con
castellano, o castellano antiguo. O que el asturleonés está muerto
definitivamente y no hay nada que hacer ni porque luchar. Esto para ellos es un
argumento irrefutable y no quieren oír hablar y debatir sobre esa cuestión,
pues parece que tienen claro que cualquier debate puede dar alas a una
reconocimiento implícito de su existencia.
Demasiado les cuesta
admitir el gallego como lengua a proteger y desarrollar en la autonomía de
Castilla y León, teniendo como tiene esta modalidad lingüística una base social
e institucional que la defiende y lucha. Pues que se puede esperar del
asturleones que con sus variantes alistana, sanabresa, sayaguesa, sin larga
historia social de pugna en favor de su resistencia, aprovechan esta condición
para darle su espalda tanto a la lengua como a sus hablantes.
En el artículo dejan
realizar una pequeña introducción-presentación más bien corta de alguna
actividad, con la cual cubren cierto expediente y quieren quedar bien con el
entrevistado, que claro está que a este último, lo que realmente le interesa es
dar a conocer al colectivo, sus acciones, ideas y ante todo dar a conocer al
público una realidad inexplorada. Pasando este pequeño trago, el periodista de
turno sin mostrar gran interés, van al siguiente punto con el cual, intentan
incidir ante todo, sobre algo que parece que les interesa enormemente que es
“¿cuáles son las palabras, expresiones más llamativas y raras que conocemos, o
hayamos recopilado?” Como si el patrimonio lingüístico tradicional fuese una
cosa simpática, graciosa, de chiste.
Ante algo, que a uno le
parece que es una mofa ante un trabajo de ciertos años, y ante todo falta de
respeto a los hablantes tradicionales que pueden sentirse despreciados, y como
mucho tenidos como chiste, que les parece chocante lo mal que hablan, los
vulgarismos que piensan que usan, y lo justifican como gente iletrada, paletos
de pueblo. Ante todo esto, se intenta ser uno educado, y pretende uno sacudirse
esa pregunta de encima, y contestar decentemente mostrando que nuestras hablas
no es cuestión de mofa, ni de chascarrillo, que los hablantes siguen siendo
supervivientes a la uniformización, aculturización y desaparición que impone
los poderes para acabar con unas culturas legendarias que son parte de unas
señas de identidad y de orgullo.
Hay que destacar ante
todo, el desprecio total que hacen otros medios, en el que se siente cuando se
ningunea, y muestran todo su desprecio de la mejor manera posible como es el no
mostrarte públicamente, con ello siguen a rajatabla la máxima de “no hay mayor
desprecio que no hacer aprecio”
En ambos casos, los
medios masivos demuestran palmariamente, y con más incidencia que el patrimonio
lingüístico que no sea el castellano-español lo consideran despreciable y
asociable a partidismos separatistas, relacionando ellos claramente la lengua
con una cuestión de unidad de Estado o Autonomía, significándose adalides de la
defensa de la uniformidad cultural nacionalista vinculada al castellano-español
como mejor garante de la unidad “nacional” infravalorando la diversidad de los
pueblos, como riqueza.
De esta manera, cumplen
con quienes les pagan, a través de subvenciones y anuncios institucionales.
Esta política
institucional arrolladora está haciendo peligrar el gran beneficio que supone
que nuestras generaciones posteriores, comprueben como el mundo que hereda
tiene grandes valores culturales, por los cuales luchar.
Esto hace a uno
reflexionar mucho que es muy necesario crearse sus propios medios de difusión
de ideas y acontecimientos, que dé un reflejo alternativo de la realidad que
nos rodea. Las actividades de cualquier asociación no pueden depender su
difusión del “capricho/s” de los mass-media.
Desgraciadamente, los
propios medios de transmisión no llegan a tanta población como los antes
citados, ni se percibe con tanta repercusión.
Los medios de
comunicación, junto con la política educativa y cultural de las instituciones
competentes, ahora mismo la Junta de Castilla y León, fomentan una profunda
perdida de cultura de la sociedad zamorana, haciendo arrinconar cada vez más la
cultura tradicional y nuestro patrimonio, en una cuestión simplemente
“etnográfica” y “folclórica”.
No quiero decir con
esto, que toda esta labor de conservación no sea necesaria y encomiable, pero
claramente en una cuestión como esta, no puede tratarse como una cuestión
“museística” que plantee el patrimonio lingüístico como un objeto enterrado,
fosilizado, como dicen ellos en un término “técnico”: ”lexicalizado”,
simplemente enterrando el asturleones, dando siempre como “moraleja”
desesperanzadora, apática y triste de su desenlace fatalista.
Como círculo vicioso,
para que se rompa esta dinámica, se ve necesario que la población demande
dignidad al patrimonio cultural lingüístico zamorano.



Comentários