INFORMACIONES desde la Cárcel de Herrera de la Mancha: Xaime Simón Quintela. 20 Xulio 2012


“No es oro todo lo que reluce, que dice el refrán. Esto viene a cuento de la movilización “requetemasiva” de los sindicatos de funcionarios. Y digo que no es oro todo lo que reluce porque incluso los bomberos y los taxistas pueden llegar a ser “violentos” y “tratados” como “terroristas” por la prensa y el gobierno. Así que cuidado, que dentro de un sector social tan amplio como los funcionarios va a haber estratos que se radicalicen y confluyan con la clase obrera y el pueblos trabajador en la lucha contra la políticas represivas y expoliadoras. Y menudo botón de muestra cómo se las gastan esos estratos. Son muy radicales.
Poder de convocatoria e influencia… En los tiempos que corren no se le permite florituras a los medios de comunicación. Y esto tienen la labor de sumar a todo el funcionariado entorno a los sindicatos oficiales. O se consigue eso o esto acaba como Grecia. Y se ve que están tomando nota, máxime en los tiempos que corren, todo fachada: no dar mala imagen de España en el extranjero o al mundo (mundial), potenciar la “marca España” etc. Si sigue habiendo estabilidad, llegarán las ayudas; lo contrario supondrá lo que le está pasando a Grecia, que en estos momentos a la  UE le da que igual que salga de la Unión económica y que se hunda. Ya no sería los mismo si Italia y España se van al carajo, porque supondría el fin de la UE.
Por eso hay que estar bien atados el funcionariado y la aristocracia laboral, que son la base social del régimen. Como se queden sin ella, cuanto más fácil no sería para  la clase obrera y los trabajadores de los pueblos del Estado español, todo. Pero todo.
A mi modo de ver las relaciones sociales no han cambiado en esencia. La principal contradicción sigue siendo la que enfrenta a la burguesía con el proletariado; además, la actual situación de crisis, aboca a los asalariados a la miseria, lo que les acerca al proletariado en coincidencia de intereses. Yo creo que si hay suficiente población proclive para ser influenciada por la conciencia política de la clase obrera.
Dices que el sector primaria está desapareciendo a marchas forzadas. Es cierto que, por ejemplo, la minería quieren dejarla reducida a la mínima expresión, como hicieron antes con el naval. Esos “excedentes” van a engrosar las filas del paro, pero no cabe duda de que estos parados son el ejercito de la revolución en la reserva.
El problema es, que el sector más consciente y organizado de la revolución, el proletariado –la vanguardia de la clase obrera- no está pasando por sus mejores momentos. Somos muy débiles orgánicamente y no podemos abarcar todas las tareas que la lucha revolucionaria en los momentos actuales exige. La propaganda si debe ser de la misma manera: no ha perdido vida en cuando a su contenido político. Lo que ha variado han sido los instrumentos. Para abarcar más no cabe duda de que las nuevas tecnologías tienen su importancia no obstante no son el “tótem revolutum”. Tal y como se ha armado el régimen para llevar a cabo la represión de lo que huele a antisistema no se deben desechar los métodos tradicionales: la clandestinidad, las asambleas, los comités. Si quieres llevar a cabo una lucha de manera decidida y consecuente debes tener dominio de la situación en todo momento, debes saber manejar los tiempos y las formas.
Las cosas hay que verlas en su contexto. Los cambios o transformaciones sociales no se producen de la nada ni por generación espontánea… Necesitan movimientos y tenemos las bases, o dicho de otro modo: tenemos una experiencia histórico, no sólo de victorias sino también de fracasos (que nos sirven por corregir los errores cometidos en la lucha).
Tenemos el carro y nos faltan los bueyes, por utilizar un símil.
Quien diga lo contrario o quiera meterse en “nuevos experimentos” estará faltando a la verdad y al rigor histórico. Es como lo de la teoría de la relatividad. Llevamos años asistiendo a un ataque a Einstein y su teoría y resulta que esos listos con todas las nuevas tecnologías a su alcance han tenido que dar marcha atrás. Einstein tiene razón, ha establecido la base, a partir de ahí, (de la relatividad y con las nuevas tecnologías) se puede hacer avanzar a la humanidad, pero no contra ella. Yo digo lo mismo: en lo esencial la teoría de la revolución está esbozada, no caben nuevas reformulaciones, no otras historias.
Recuerdo que cuando estuvimos haciendo el ensayo sobre la historia del Partido Comunista al analizar la parte de la Internacional Comunista: de su formación, las actas de aquellos congresos reflejan discursos de Lenin, en el sentido de que él llevaba a la I.C. la revolución rusa, no la revolución mundial. Dicho de otro modo, exponía la experiencia rusa como ejemplo de que bajo la dialéctica se podía la revolución, que habría que aplicarla a las condiciones concretas de cada país para conseguir que triunfe en cada país.
Lo principal de las obras de los clásicos no son las aplicaciones prácticas o propias del momento en un país, sino de lo que de ellas podemos extraer como experiencia y enseñanza general para los demás. Métodos de organización y de lucha, política de alianzas. No se debe copiar o cobrar una experiencia, sino que tomar buena nota de lo que nos enseña de cómo llevar a buen puerto las próximas o futuras. No porque corres el riesgo de volver a reproducir sus errores.
Además, dime una cosa, ¿acaso han cambio las relaciones de poder? Quiero decir ¿la burguesía ha dejado de detentar el poder y ahora o actualmente es compartido por todos los sectores sociales?
Convendrás conmigo en que un cambio en esas relaciones, se produjo sólo con las revoluciones burguesas que pusieran fin al llamado “Antiguo Régimen” de los señores feudales y a partir de ahí la aristocracia dejó su lugar privilegiado a la burguesía.
Quien tiene el poder son los oligarcas, y son estos lo más “selecto” de la burguesía.
Cuando haya un verdadero cambio en las relaciones de poder, podremos hablar realmente de las reformulacione3s en la teoría y prácticas revolucionarias. Lo que hay que hacer es aplicar las mismas al momento y situación concreta de cada país, y no obviar el contexto internacional, por nada del mundo. Pero no comentamos el error de menospreciar las contradicciones internas, que son la base del cambio y toda futura transformación social.

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